Entrevista de ETA con Martxelo Otamendi y Mertxe Aizpurua, directores de los diarios Egunkaria y Gara respectivamente.
Versión en español publicada en GARA el 7 de junio de 2001.
ENTREVISTA * Euskadi
Ta Askatasuna
«Un gesto sin ninguna base, en lugar de poner el conflicto en vías de solución, siembra las semillas de conflictos futuros»
En Europa, conflictos como el de Irlanda o Corsica se han adentrado en vías de solución. ¿Será el de Euskal Herria el último?
En Europa y en todo el mundo existen muchos conflictos, también armados. Hay una tendencia favorable a superar los conflictos armados que se producen en el seno de Europa y a solucionar la situación de las naciones sin Estado. Los estados y los poderes económicos quieren acabar con las oposiciones armadas. Son conscientes de que las soluciones deben ser políticas. Se ha propuesto un modelo para Irlanda, se está trabajando en otro modelo para Corsica. Los poderes no desean un efecto de contagio como el que ocurrió en la Unión Soviética en torno al derecho de autodeterminación de los pueblos.
En el caso de Euskal Herria, no hay ninguna propuesta por parte de los estados. No encuentran abiertas propuestas intermedias que no pongan en peligro su estructura interna. España tiene miedo a las consecuencias que podrían derivarse para Catalunya y Francia no quiere abrir ningún resquicio porque está cómoda en la situación actual.
En los últimos diez años, hemos conseguido situar la cuestión de la resolución del conflicto entre Euskal Herria y España y Francia en una clave política inequívoca, en el respeto a los derechos democráticos de Euskal Herria. Aunque volvieran a intentarlo, el «conflicto vasco» no se puede entender ni solucionar en función de esa división entre «violentos/demócratas».
Por encima de las fuertes presiones del Estado, la izquierda abertzale deberá acertar al dar los siguientes pasos.
Si a ETA le ofrecieran un proceso similar al de Stormont (la opinión pública internacional con la vista puesta en Euskal Herria, mediadores internacionales, observadores internacionales, las grandes potencias garantizando el proceso, el compromiso de los dos gobiernos implicados...) ¿qué respondería ETA?
¿Es posible un proceso similar en Euskal Herria? ¿Los gobiernos español y francés tienen voluntad para ello? Si se cumplieran las condiciones que se plantean en la pregunta, tendríamos que pensar que no estamos en Euskal Herria. En nuestro caso la opinión pública internacional ya está mirando a Euskal Herria, tanto antes como ahora. Ni Francia ni España quieren observadores internacionales. Los vascos no tenemos posibilidad de influir en las potencias internacionales y no vemos que los gobiernos de París y Madrid estén en esa actitud.
En todo caso, ETA siempre ha estado dispuesta a iniciar un proceso basado en el respeto a los derechos de Euskal Herria y a lograr un acuerdo marco. Es más, es la propia ETA la que ha puesto esa opción sobre la mesa, la Alternativa Democrática.
Elkarri ha anunciado una Conferencia de Paz para diciembre. ¿Qué opina ETA?
Parece un montaje al estilo habitual de Elkarri. No han aclarado aún si es una simple maniobra política o de qué se trata. Eso sí, primero han comenzado a recoger dinero. ¿Para qué? ¿Para seguir haciendo un fraude durante otros diez años? La paz es algo demasiado serio para dejarlo en manos de Elkarri. Su propuesta parece más algo preparado para maquillar las intenciones políticas de Ibarretxe y del PNV.
Otra cosa distinta es la necesidad de la paz, la necesidad del diálogo, respetar la palabra de Euskal Herria. Eso se vive hoy como una preocupación y como la vía de solución gracias a la lucha de la izquierda abertzale. Y la izquierda abertzale tendrá que seguir trabajando en ese ámbito de la paz que le es propio, desarrollando su interlocución, con la discreción y seriedad necesarias, planteando iniciativas. Y ante las que surjan, planteando claramente el contenido político para un acuerdo que posibilite superar el conflicto.
¿No facilitaría la solución un gesto por parte de ETA?
Las informaciones de que dispone ETA y las recomendaciones de expertos en solución de conflictos armados indican todo lo contrario. Que un gesto de una de las partes, un gesto sin ninguna base, en lugar de poner el conflicto en vías de solución, no hace sino sembrar las semillas de conflictos futuros. Por eso ETA ha dado siempre pasos en función de un proceso, tanto en 1989 en las conversaciones de Argel, como en la iniciativa del 98. Y cuando se den nuevos pasos, se situarán en función de un proceso. *
«La opción para participar en Europa es la de ser un Estado»
Chirac y Jospin afirman que la Europa del futuro se construirá sobre los estados actuales. ¿Qué piensa ETA? ¿Qué opciones tiene un pueblo como Euskal Herria?
La de ser un Estado. Es la única fórmula posible para participar en Europa con personalidad propia.
El Gobierno de Aznar trabaja intensamente en el campo internacional. Los abertzales vascos tienen cada vez más difícil ese ámbito.
España está trabajando mucho. El conflicto de Euskal Herria está también más internacionalizado que nunca, aunque sea en perjuicio de Euskal Herria. Muchos medios de comunicación europeos han asumido el mensaje del PP: que el nacionalismo vasco ha hecho esto y lo otro, que hay una dictadura de una minoría, que existe una imposición... Pero después de ver los resultados, han visto y se han tenido que dar cuenta de que esos abertzales a los que consideraban una minoría, son en realidad una mayoría en Euskal Herria.
¿Qué instrumentos tienen los abertzales para dar su versión del conflicto?
Muy pocos y ninguno para actuar como Euskal Herria. El Acuerdo de Lizarra-Garazi podría haber sido ese instrumento, pero no hubo capacidad. *
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